¿Por qué la identificación biométrica se está volviendo crítica para la trazabilidad integral de la sangre?

19/01/2026|7 min|

La transfusión de sangre es un procedimiento que salva vidas en el que la precisión es crítica y el error no es una opción. Incluso un único fallo en la identificación del paciente puede comprometer la trazabilidad de la sangre, poniendo en riesgo tanto la seguridad del paciente como el cumplimiento normativo. A medida que los sistemas sanitarios buscan eliminar estas vulnerabilidades, la identificación biométrica se consolida como una solución fiable para asegurar los procesos de transfusión de principio a fin.

A pesar de la naturaleza crítica de las transfusiones sanguíneas, muchas instituciones sanitarias continúan dependiendo de métodos de identificación que no fueron diseñados para entornos clínicos de cero errores. Las pulseras identificativas y las verificaciones manuales introducen vulnerabilidades que pueden comprometer la trazabilidad de la sangre, especialmente bajo presión, en situaciones de emergencia o a lo largo de múltiples entornos asistenciales. Cuando la identidad del paciente no puede verificarse con total certeza en cada etapa del proceso, aumenta el riesgo de incompatibilidades, registros duplicados y eventos adversos relacionados con la transfusión, comprometiendo la seguridad del paciente, los resultados clínicos y el cumplimiento regulatorio.

Transfusión de sangre: un proceso clínico de alto riesgo sin margen de error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transfusión de sangre implica la transferencia de sangre o de sus componentes desde un donante a un receptor y, en muchos casos, resulta esencial para salvar vidas. Se utiliza habitualmente en procedimientos quirúrgicos, atención a emergencias y traumatismos, tratamientos oncológicos, complicaciones obstétricas y casos de anemia pediátrica grave.

Dado que las transfusiones son procedimientos de alto volumen y de carácter vital, incluso un solo error de identificación puede tener consecuencias graves. La OMS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre (ISBT) señalan de forma consistente la identificación incorrecta del paciente como una de las principales causas de eventos adversos graves relacionados con la transfusión.

Asimismo, los organismos reguladores nacionales, como la FDA, destacan los sistemas de hemovigilancia como herramientas esenciales para mejorar la seguridad transfusional. Estos sistemas dependen de una documentación precisa, una trazabilidad completa y una clara asignación de responsabilidades a lo largo de todo el ciclo de vida de la transfusión.

Una identificación fiable del paciente refuerza la hemovigilancia al:

  • Proporcionar registros de identidad verificables y preparados para auditorías
  • Reducir los eventos adversos de transfusión asociados a errores de identificación
  • Facilitar las revisiones internas y las auditorías regulatorias externas
  • Mejorar la integridad de los datos en los sistemas clínicos

En este contexto, la trazabilidad no es opcional; es un requisito fundamental para la seguridad del paciente, la calidad asistencial y el cumplimiento normativo.

La base frágil de la trazabilidad de la sangre: la identificación del paciente

La trazabilidad integral de la sangre depende de un prerrequisito crítico: la correcta identificación del paciente en cada etapa del proceso transfusional. Desde el ingreso y la extracción de muestras hasta las pruebas de compatibilidad y la administración, cada fase se basa en la certeza de que el producto sanguíneo correcto se administra a la persona correcta.

Sin embargo, la mayoría de las instituciones sanitarias siguen utilizando pulseras o brazaletes identificativos como método principal de identificación. Aunque están ampliamente implantados, estos dispositivos nunca fueron diseñados para operar como sistemas de cero errores en entornos clínicos de alta presión.

Como consecuencia, la identificación del paciente se convierte con frecuencia en el eslabón más débil de un marco de seguridad transfusional que, por lo demás, está bien estructurado.

¿Por qué la identificación basada en pulseras falla en entornos clínicos reales?

En la práctica, las pulseras identificativas introducen múltiples puntos de fallo que socavan directamente la trazabilidad de la sangre:

  • Errores en el ingreso y en la introducción de datos: Los errores cometidos durante el registro del paciente se propagan inmediatamente a lo largo del proceso asistencial. Una vez impresa, la pulsera perpetúa la información incorrecta en lugar de corregirla.
  • Colocación incorrecta, intercambios y manipulaciones: Las pulseras pueden colocarse en el paciente equivocado, retirarse, intercambiarse o manipularse, especialmente en unidades pediátricas o en pacientes con deterioro cognitivo.
  • Deterioro físico: El desgaste, la humedad, la pérdida de legibilidad o los defectos de impresión pueden hacer que las pulseras resulten ilegibles, interrumpiendo la identificación en momentos críticos.
  • Uso inconsistente según el entorno asistencial: En tratamientos ambulatorios como la quimioterapia o la radioterapia, las pulseras a menudo no se utilizan, lo que genera brechas en la identificación.
  • Ausencia de protección frente al fraude de identidad: Las pulseras validan datos, no identidades. Las identidades falsas o duplicadas pueden atravesar el sistema sin ser detectadas.
  • Limitaciones clínicas: Pacientes con quemaduras, traumatismos, inflamación o pérdida de consciencia pueden no ser capaces de llevar o presentar una pulsera cuando la identificación es más urgente.

La Joint Commission y los programas nacionales de hemovigilancia identifican de forma reiterada estos factores como causas contribuyentes a los errores de transfusión, subrayando la necesidad de mecanismos de identificación más robustos y fiables.

Más información sobre las limitaciones de las pulseras identificativas en nuestro artículo: Brazaletes identificativos en hospitales: ¿Son suficientes para garantizar la seguridad del paciente?

Reconectar la trazabilidad de la sangre con lo más importante: el paciente

Para garantizar la seguridad transfusional, la identificación debe ir más allá de los objetos externos y las verificaciones manuales. El objetivo de la trazabilidad no es únicamente rastrear las unidades de sangre, sino garantizar con certeza absoluta que cada unidad se administra al paciente correcto.

En este punto, la identificación biométrica transforma de forma fundamental el modelo. Al verificar la identidad directamente a partir del paciente —y no de un dispositivo físico— las instituciones sanitarias pueden establecer un vínculo continuo y de circuito cerrado entre el paciente, el producto sanguíneo y el registro clínico.

Entre las principales ventajas operativas se incluyen:

  • Identificación segura del paciente en cada etapa del proceso transfusional
  • Eliminación de intercambios de identidad y suplantaciones
  • Verificación fiable en pacientes inconscientes o no comunicativos
  • Independencia de pulseras u otros identificadores físicos
  • Vinculación directa entre la identidad, la unidad de sangre y la documentación clínica
  • Este enfoque refuerza la trazabilidad precisamente en los puntos donde resulta más vulnerable.
  • Reforzar la hemovigilancia y el cumplimiento regulatorio

Al abordar la identificación desde su origen, los proveedores sanitarios transforman la hemovigilancia de un proceso reactivo de notificación de incidentes en un mecanismo proactivo de seguridad del paciente.

De la reducción del riesgo clínico al valor estratégico en el ámbito sanitario

Mejorar la identificación del paciente en los flujos de trabajo transfusionales aporta beneficios que van mucho más allá del cumplimiento normativo:

  • Menor exposición a eventos adversos y a responsabilidades legales
  • Mayor confianza por parte del personal clínico
  • Refuerzo de la confianza del paciente y de la transparencia asistencial
  • Procesos más rápidos, seguros y fiables
  • Una base escalable para iniciativas de salud digital

Tal y como se destaca en nuestro artículo anterior «Puntos críticos de identificación de pacientes en hospitales: El valor de la biometría«, la transfusión es uno de los ejemplos más claros de cómo una identificación precisa protege directamente vidas.

La trazabilidad basada en la identidad es el futuro de la seguridad transfusional

En la medicina transfusional no existe una tasa de error aceptable. Los sistemas basados en pulseras y verificaciones manuales están cada vez más desalineados con las exigencias de la atención sanitaria moderna. Una identificación fiable del paciente constituye la piedra angular de unas prácticas de transfusión seguras, trazables y responsables.

Cuando la trazabilidad depende de la certeza, la identidad no puede ser aproximada. Debe ser precisa, consistente y resiliente en cada etapa del proceso transfusional.

Descubra cómo Verázial ID for Health puede reforzar la trazabilidad de la sangre y la seguridad del paciente en su organización.
Contáctenos para una demostración y/o una evaluación personalizada.

Referencias
  1. Bolsas de sangre de donación en un hospital [Pixabay]

¿Por qué la identificación biométrica se está volviendo crítica para la trazabilidad integral de la sangre?

19/01/2026|7 min|

La transfusión de sangre es un procedimiento que salva vidas en el que la precisión es crítica y el error no es una opción. Incluso un único fallo en la identificación del paciente puede comprometer la trazabilidad de la sangre, poniendo en riesgo tanto la seguridad del paciente como el cumplimiento normativo. A medida que los sistemas sanitarios buscan eliminar estas vulnerabilidades, la identificación biométrica se consolida como una solución fiable para asegurar los procesos de transfusión de principio a fin.

A pesar de la naturaleza crítica de las transfusiones sanguíneas, muchas instituciones sanitarias continúan dependiendo de métodos de identificación que no fueron diseñados para entornos clínicos de cero errores. Las pulseras identificativas y las verificaciones manuales introducen vulnerabilidades que pueden comprometer la trazabilidad de la sangre, especialmente bajo presión, en situaciones de emergencia o a lo largo de múltiples entornos asistenciales. Cuando la identidad del paciente no puede verificarse con total certeza en cada etapa del proceso, aumenta el riesgo de incompatibilidades, registros duplicados y eventos adversos relacionados con la transfusión, comprometiendo la seguridad del paciente, los resultados clínicos y el cumplimiento regulatorio.

Transfusión de sangre: un proceso clínico de alto riesgo sin margen de error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transfusión de sangre implica la transferencia de sangre o de sus componentes desde un donante a un receptor y, en muchos casos, resulta esencial para salvar vidas. Se utiliza habitualmente en procedimientos quirúrgicos, atención a emergencias y traumatismos, tratamientos oncológicos, complicaciones obstétricas y casos de anemia pediátrica grave.

Dado que las transfusiones son procedimientos de alto volumen y de carácter vital, incluso un solo error de identificación puede tener consecuencias graves. La OMS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre (ISBT) señalan de forma consistente la identificación incorrecta del paciente como una de las principales causas de eventos adversos graves relacionados con la transfusión.

Asimismo, los organismos reguladores nacionales, como la FDA, destacan los sistemas de hemovigilancia como herramientas esenciales para mejorar la seguridad transfusional. Estos sistemas dependen de una documentación precisa, una trazabilidad completa y una clara asignación de responsabilidades a lo largo de todo el ciclo de vida de la transfusión.

Una identificación fiable del paciente refuerza la hemovigilancia al:

  • Proporcionar registros de identidad verificables y preparados para auditorías
  • Reducir los eventos adversos de transfusión asociados a errores de identificación
  • Facilitar las revisiones internas y las auditorías regulatorias externas
  • Mejorar la integridad de los datos en los sistemas clínicos

En este contexto, la trazabilidad no es opcional; es un requisito fundamental para la seguridad del paciente, la calidad asistencial y el cumplimiento normativo.

La base frágil de la trazabilidad de la sangre: la identificación del paciente

La trazabilidad integral de la sangre depende de un prerrequisito crítico: la correcta identificación del paciente en cada etapa del proceso transfusional. Desde el ingreso y la extracción de muestras hasta las pruebas de compatibilidad y la administración, cada fase se basa en la certeza de que el producto sanguíneo correcto se administra a la persona correcta.

Sin embargo, la mayoría de las instituciones sanitarias siguen utilizando pulseras o brazaletes identificativos como método principal de identificación. Aunque están ampliamente implantados, estos dispositivos nunca fueron diseñados para operar como sistemas de cero errores en entornos clínicos de alta presión.

Como consecuencia, la identificación del paciente se convierte con frecuencia en el eslabón más débil de un marco de seguridad transfusional que, por lo demás, está bien estructurado.

¿Por qué la identificación basada en pulseras falla en entornos clínicos reales?

En la práctica, las pulseras identificativas introducen múltiples puntos de fallo que socavan directamente la trazabilidad de la sangre:

  • Errores en el ingreso y en la introducción de datos: Los errores cometidos durante el registro del paciente se propagan inmediatamente a lo largo del proceso asistencial. Una vez impresa, la pulsera perpetúa la información incorrecta en lugar de corregirla.
  • Colocación incorrecta, intercambios y manipulaciones: Las pulseras pueden colocarse en el paciente equivocado, retirarse, intercambiarse o manipularse, especialmente en unidades pediátricas o en pacientes con deterioro cognitivo.
  • Deterioro físico: El desgaste, la humedad, la pérdida de legibilidad o los defectos de impresión pueden hacer que las pulseras resulten ilegibles, interrumpiendo la identificación en momentos críticos.
  • Uso inconsistente según el entorno asistencial: En tratamientos ambulatorios como la quimioterapia o la radioterapia, las pulseras a menudo no se utilizan, lo que genera brechas en la identificación.
  • Ausencia de protección frente al fraude de identidad: Las pulseras validan datos, no identidades. Las identidades falsas o duplicadas pueden atravesar el sistema sin ser detectadas.
  • Limitaciones clínicas: Pacientes con quemaduras, traumatismos, inflamación o pérdida de consciencia pueden no ser capaces de llevar o presentar una pulsera cuando la identificación es más urgente.

La Joint Commission y los programas nacionales de hemovigilancia identifican de forma reiterada estos factores como causas contribuyentes a los errores de transfusión, subrayando la necesidad de mecanismos de identificación más robustos y fiables.

Más información sobre las limitaciones de las pulseras identificativas en nuestro artículo: Brazaletes identificativos en hospitales: ¿Son suficientes para garantizar la seguridad del paciente?

Reconectar la trazabilidad de la sangre con lo más importante: el paciente

Para garantizar la seguridad transfusional, la identificación debe ir más allá de los objetos externos y las verificaciones manuales. El objetivo de la trazabilidad no es únicamente rastrear las unidades de sangre, sino garantizar con certeza absoluta que cada unidad se administra al paciente correcto.

En este punto, la identificación biométrica transforma de forma fundamental el modelo. Al verificar la identidad directamente a partir del paciente —y no de un dispositivo físico— las instituciones sanitarias pueden establecer un vínculo continuo y de circuito cerrado entre el paciente, el producto sanguíneo y el registro clínico.

Entre las principales ventajas operativas se incluyen:

  • Identificación segura del paciente en cada etapa del proceso transfusional
  • Eliminación de intercambios de identidad y suplantaciones
  • Verificación fiable en pacientes inconscientes o no comunicativos
  • Independencia de pulseras u otros identificadores físicos
  • Vinculación directa entre la identidad, la unidad de sangre y la documentación clínica
  • Este enfoque refuerza la trazabilidad precisamente en los puntos donde resulta más vulnerable.
  • Reforzar la hemovigilancia y el cumplimiento regulatorio

Al abordar la identificación desde su origen, los proveedores sanitarios transforman la hemovigilancia de un proceso reactivo de notificación de incidentes en un mecanismo proactivo de seguridad del paciente.

De la reducción del riesgo clínico al valor estratégico en el ámbito sanitario

Mejorar la identificación del paciente en los flujos de trabajo transfusionales aporta beneficios que van mucho más allá del cumplimiento normativo:

  • Menor exposición a eventos adversos y a responsabilidades legales
  • Mayor confianza por parte del personal clínico
  • Refuerzo de la confianza del paciente y de la transparencia asistencial
  • Procesos más rápidos, seguros y fiables
  • Una base escalable para iniciativas de salud digital

Tal y como se destaca en nuestro artículo anterior «Puntos críticos de identificación de pacientes en hospitales: El valor de la biometría«, la transfusión es uno de los ejemplos más claros de cómo una identificación precisa protege directamente vidas.

La trazabilidad basada en la identidad es el futuro de la seguridad transfusional

En la medicina transfusional no existe una tasa de error aceptable. Los sistemas basados en pulseras y verificaciones manuales están cada vez más desalineados con las exigencias de la atención sanitaria moderna. Una identificación fiable del paciente constituye la piedra angular de unas prácticas de transfusión seguras, trazables y responsables.

Cuando la trazabilidad depende de la certeza, la identidad no puede ser aproximada. Debe ser precisa, consistente y resiliente en cada etapa del proceso transfusional.

Descubra cómo Verázial ID for Health puede reforzar la trazabilidad de la sangre y la seguridad del paciente en su organización.
Contáctenos para una demostración y/o una evaluación personalizada.

Referencias
  1. Bolsas de sangre de donación en un hospital [Pixabay]

¿Por qué la identificación biométrica se está volviendo crítica para la trazabilidad integral de la sangre?

19/01/2026|7 min|

La transfusión de sangre es un procedimiento que salva vidas en el que la precisión es crítica y el error no es una opción. Incluso un único fallo en la identificación del paciente puede comprometer la trazabilidad de la sangre, poniendo en riesgo tanto la seguridad del paciente como el cumplimiento normativo. A medida que los sistemas sanitarios buscan eliminar estas vulnerabilidades, la identificación biométrica se consolida como una solución fiable para asegurar los procesos de transfusión de principio a fin.

A pesar de la naturaleza crítica de las transfusiones sanguíneas, muchas instituciones sanitarias continúan dependiendo de métodos de identificación que no fueron diseñados para entornos clínicos de cero errores. Las pulseras identificativas y las verificaciones manuales introducen vulnerabilidades que pueden comprometer la trazabilidad de la sangre, especialmente bajo presión, en situaciones de emergencia o a lo largo de múltiples entornos asistenciales. Cuando la identidad del paciente no puede verificarse con total certeza en cada etapa del proceso, aumenta el riesgo de incompatibilidades, registros duplicados y eventos adversos relacionados con la transfusión, comprometiendo la seguridad del paciente, los resultados clínicos y el cumplimiento regulatorio.

Transfusión de sangre: un proceso clínico de alto riesgo sin margen de error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transfusión de sangre implica la transferencia de sangre o de sus componentes desde un donante a un receptor y, en muchos casos, resulta esencial para salvar vidas. Se utiliza habitualmente en procedimientos quirúrgicos, atención a emergencias y traumatismos, tratamientos oncológicos, complicaciones obstétricas y casos de anemia pediátrica grave.

Dado que las transfusiones son procedimientos de alto volumen y de carácter vital, incluso un solo error de identificación puede tener consecuencias graves. La OMS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre (ISBT) señalan de forma consistente la identificación incorrecta del paciente como una de las principales causas de eventos adversos graves relacionados con la transfusión.

Asimismo, los organismos reguladores nacionales, como la FDA, destacan los sistemas de hemovigilancia como herramientas esenciales para mejorar la seguridad transfusional. Estos sistemas dependen de una documentación precisa, una trazabilidad completa y una clara asignación de responsabilidades a lo largo de todo el ciclo de vida de la transfusión.

Una identificación fiable del paciente refuerza la hemovigilancia al:

  • Proporcionar registros de identidad verificables y preparados para auditorías
  • Reducir los eventos adversos de transfusión asociados a errores de identificación
  • Facilitar las revisiones internas y las auditorías regulatorias externas
  • Mejorar la integridad de los datos en los sistemas clínicos

En este contexto, la trazabilidad no es opcional; es un requisito fundamental para la seguridad del paciente, la calidad asistencial y el cumplimiento normativo.

La base frágil de la trazabilidad de la sangre: la identificación del paciente

La trazabilidad integral de la sangre depende de un prerrequisito crítico: la correcta identificación del paciente en cada etapa del proceso transfusional. Desde el ingreso y la extracción de muestras hasta las pruebas de compatibilidad y la administración, cada fase se basa en la certeza de que el producto sanguíneo correcto se administra a la persona correcta.

Sin embargo, la mayoría de las instituciones sanitarias siguen utilizando pulseras o brazaletes identificativos como método principal de identificación. Aunque están ampliamente implantados, estos dispositivos nunca fueron diseñados para operar como sistemas de cero errores en entornos clínicos de alta presión.

Como consecuencia, la identificación del paciente se convierte con frecuencia en el eslabón más débil de un marco de seguridad transfusional que, por lo demás, está bien estructurado.

¿Por qué la identificación basada en pulseras falla en entornos clínicos reales?

En la práctica, las pulseras identificativas introducen múltiples puntos de fallo que socavan directamente la trazabilidad de la sangre:

  • Errores en el ingreso y en la introducción de datos: Los errores cometidos durante el registro del paciente se propagan inmediatamente a lo largo del proceso asistencial. Una vez impresa, la pulsera perpetúa la información incorrecta en lugar de corregirla.
  • Colocación incorrecta, intercambios y manipulaciones: Las pulseras pueden colocarse en el paciente equivocado, retirarse, intercambiarse o manipularse, especialmente en unidades pediátricas o en pacientes con deterioro cognitivo.
  • Deterioro físico: El desgaste, la humedad, la pérdida de legibilidad o los defectos de impresión pueden hacer que las pulseras resulten ilegibles, interrumpiendo la identificación en momentos críticos.
  • Uso inconsistente según el entorno asistencial: En tratamientos ambulatorios como la quimioterapia o la radioterapia, las pulseras a menudo no se utilizan, lo que genera brechas en la identificación.
  • Ausencia de protección frente al fraude de identidad: Las pulseras validan datos, no identidades. Las identidades falsas o duplicadas pueden atravesar el sistema sin ser detectadas.
  • Limitaciones clínicas: Pacientes con quemaduras, traumatismos, inflamación o pérdida de consciencia pueden no ser capaces de llevar o presentar una pulsera cuando la identificación es más urgente.

La Joint Commission y los programas nacionales de hemovigilancia identifican de forma reiterada estos factores como causas contribuyentes a los errores de transfusión, subrayando la necesidad de mecanismos de identificación más robustos y fiables.

Más información sobre las limitaciones de las pulseras identificativas en nuestro artículo: Brazaletes identificativos en hospitales: ¿Son suficientes para garantizar la seguridad del paciente?

Reconectar la trazabilidad de la sangre con lo más importante: el paciente

Para garantizar la seguridad transfusional, la identificación debe ir más allá de los objetos externos y las verificaciones manuales. El objetivo de la trazabilidad no es únicamente rastrear las unidades de sangre, sino garantizar con certeza absoluta que cada unidad se administra al paciente correcto.

En este punto, la identificación biométrica transforma de forma fundamental el modelo. Al verificar la identidad directamente a partir del paciente —y no de un dispositivo físico— las instituciones sanitarias pueden establecer un vínculo continuo y de circuito cerrado entre el paciente, el producto sanguíneo y el registro clínico.

Entre las principales ventajas operativas se incluyen:

  • Identificación segura del paciente en cada etapa del proceso transfusional
  • Eliminación de intercambios de identidad y suplantaciones
  • Verificación fiable en pacientes inconscientes o no comunicativos
  • Independencia de pulseras u otros identificadores físicos
  • Vinculación directa entre la identidad, la unidad de sangre y la documentación clínica
  • Este enfoque refuerza la trazabilidad precisamente en los puntos donde resulta más vulnerable.
  • Reforzar la hemovigilancia y el cumplimiento regulatorio

Al abordar la identificación desde su origen, los proveedores sanitarios transforman la hemovigilancia de un proceso reactivo de notificación de incidentes en un mecanismo proactivo de seguridad del paciente.

De la reducción del riesgo clínico al valor estratégico en el ámbito sanitario

Mejorar la identificación del paciente en los flujos de trabajo transfusionales aporta beneficios que van mucho más allá del cumplimiento normativo:

  • Menor exposición a eventos adversos y a responsabilidades legales
  • Mayor confianza por parte del personal clínico
  • Refuerzo de la confianza del paciente y de la transparencia asistencial
  • Procesos más rápidos, seguros y fiables
  • Una base escalable para iniciativas de salud digital

Tal y como se destaca en nuestro artículo anterior «Puntos críticos de identificación de pacientes en hospitales: El valor de la biometría«, la transfusión es uno de los ejemplos más claros de cómo una identificación precisa protege directamente vidas.

La trazabilidad basada en la identidad es el futuro de la seguridad transfusional

En la medicina transfusional no existe una tasa de error aceptable. Los sistemas basados en pulseras y verificaciones manuales están cada vez más desalineados con las exigencias de la atención sanitaria moderna. Una identificación fiable del paciente constituye la piedra angular de unas prácticas de transfusión seguras, trazables y responsables.

Cuando la trazabilidad depende de la certeza, la identidad no puede ser aproximada. Debe ser precisa, consistente y resiliente en cada etapa del proceso transfusional.

Descubra cómo Verázial ID for Health puede reforzar la trazabilidad de la sangre y la seguridad del paciente en su organización.
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